Por qué voy a SELJ 2016

Este verano, tuvimos la semana de Boot Camp (Campamento de entrenamiento) en la base de JCUM de Cáceres. A la vez que nosotros, se encontraban los líderes de SELJ (Seminario de entrenamiento y liderazgo juvenil) de la base de JCUM de Iquique, Chile.

La primera noche tuvimos una maravillosa alabanza en la calle, cuando terminamos, el director del SELJ, Gabriel, nos explicó de que trataba esta capacitación. Mientras este chico hablaba, yo sentía en mi corazón que era lo que necesitaba y que debía de ir.

Levanté la mano y le pregunté la fecha y el lugar. – Del 10 de enero al 20 de febrero de 2016 en Iquique, Chile. De repente todas mis esperanzas de ir se difuminaron y solo quedó una pequeña llamita encendida.

Tres días después, Kari (la directora de King’s Kids) había quedado con Gabriel para hablar acerca de la idea de traer SELJ a España, ya que es la visión que habían tenido como base de Iquique. Me invitaron a asistir a esa reunión (creo que duró como 3 horas). Mientras escuchaba a Gabriel, el sentimiento que sentí en la plaza se avivaba ¡Debía ir!… pero era prácticamente imposible. El momento clave de la conversación fue algo como esto:

Gabriel: – Nos gustaría traer SELJ a España pero queremos invertir en una persona en específico para que en unos años, nosotros ya no tengamos que venir y el ministerio pueda seguir a través de ella. Kari, ¿quien sería la persona indicada para venir a Chile y empezar a sembrar este ministerio en ella?

Kari: – Ahora mismo Marcos. Lo ideal sería que fuera Marcos.

Yo: – Jajajajajaja, ¿del 10 de enero al 20 de febrero? ¿en Chile? jajajajaja, ¡IMPOSIBLE! 1. Mis padres no me van a dejar ni locos, 2. Las fechas coinciden con los exámenes de la Uni, 3. ¡Es en Chile!

La verdad es que tenía unas ganas abrumadoras de poder ir, así que se me ocurrió la brillante idea de decir:

– Pero la verdad, es que yo nunca pierdo la esperanza, me parece imposible ¡SI!, pero si Dios quiere que vaya, me abrirá las puertas.

Así terminó. Yo no conseguía quitarme la idea de la cabeza, estuve orando y sentí de Dios una maravillosa idea. Estábamos a punto de coger el autobús con dirección a Vigo para hacer nuestra campaña y llamé a mis padres: Les dije que se me había ofrecido una oportunidad maravillosa, pero que era una locura y les pedí que oraran sin saber cual era esta oportunidad, para ver si Dios les decía que SI o que NO.

A la semana siguiente nos vimos en una boda en León y salió la conversación. Les pregunté qué habían sentido de parte de Dios y sin darme la respuesta me obligaron a contarles todo. Se lo dije y esperando un rotundo ¡Ni lo sueñes!, escuché, ¡Vale hijo, te apoyamos!

La puerta más imposible se había abierto, ya solo quedaba la de que me cambiaran los exámenes en la Uni. Esto era un completo y enorme milagro, de verdad. Una confirmación clarísima de parte de Dios.

Para no extenderme mucho más, digamos que me cambiaban la mayoría de exámenes, por lo que finalmente, la segunda y última puerta también estaba abierta. Sin embargo, ahora yo no estaba del todo convencido. Estaba a gusto en clase, me apetecía hacer un curso difícil sin dificultades extra y no complicarme la vida con un viaje a Chile de mes y medio.

La decisión final debía tomarla orando, y después de una conversación increíble con Dios y muy clara sentí la confirmación de que debía ir a Chile.

Cuando ya el viaje era seguro, a dos meses de ir, recibí un correo electrónico que me comunicaba que debido a un problema, me quedaba sin la fuente de apoyo con la que yo contaba. Voy a serte sincero: Me rendí. Definitivamente, no iba a poder ir. La ilusión había durado mucho y había conseguido con la ayuda de Dios que este proyecto llegara bastante lejos, pero el muro con el que me encontraba era insuperable.

Dos días después de recibir este correo electrónico, me encontraba en el tiempo de la alabanza en mi iglesia (esto fue este domingo) y Dios empezó a incomodarme:

– ¿Ni siquiera vas a darme la oportunidad de hacer el milagro?

Dios una vez más, me dijo de forma clarísima que ir a Chile era mi siguiente paso y que los 1200€ que costaba el avión de ida y vuelta, eran para él una broma. Dios empezó a retarme y recordarme todo lo que él estaba haciendo por mi y sentí que tenía que salir adelante y compartir todo esto con mi familia en la fe.

La respuesta fue… no se como decirlo, sencillamente, no sabía que mi iglesia creía y confiaba tanto en mi, bueno, en realidad si que lo sabía, pero nunca lo había vivido en la práctica.

Satanás ha ido poniendo obstáculos cada vez más grandes para que yo me rinda y no vaya a Chile pero Dios ha ido abriendo las puertas de una forma gloriosa. SELJ es un “campamento” para conocer mejor el corazón de Dios y aún no he ido, y la enseñanza ya ha comenzado.

2 comentarios sobre “Por qué voy a SELJ 2016

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