Mi 2ª Experiencia misionera transcultural: Bolivia (Semana 1)

Después de tres semanas teóricas aprendiendo acerca de sanidad interior, de identidad, del corazón de Dios, de liderazgo y de misiones, estábamos llenísimos de Dios pero sinceramente, también muy cansados. 

 

El día 31 de enero nos despertamos a las 4:30 de la mañana para dirigirnos a Iquique, y allí al nivel del mar, nos montamos en el bus para dirigirnos al Alto La paz, la ciudad más alta del Mundo con 4.050 metros de altura. Justo antes de montarnos en el bus, alcancé a leer un WhatsApp con un versículo que me envió Yoli, una hermana de mi Iglesia y se convirtió en el lema de nuestra cruzada. Salmo 91:4

Con sus plumas te cubrirá
y debajo de sus alas estarás seguro;
escudo y protección es su verdad.

El viaje fue interesante, al llegar a la frontera nos encontramos con una huelga de camiones que taponaba tres kilómetros de carretera. Nos informaron que debíamos bajarnos del autobús, cargar nuestras mochilas y ponernos a caminar. En ese momento NIKO vino a mi cabeza, nunca pensé que en la vida real tendría que realizar lo que allí aprendí, pero me equivocaba. Sin duda, ¡no dudes en hacer tu NIKO!

 

Después de tres horas caminando, conseguimos llegar al bus que nos esperaba al otro lado de la frontera. Pensábamos que ya se habría ido. Esa caminata fue complicada, ya que debido al cambio de altura en tan poco tiempo, varios de nuestros compañeros vomitaron, respirar era muy difícil y el cansancio físico se hacía notable. Leímos y releímos aquel versículo, fue clave para nuestro equipo.

Tras 20 horas de viaje, conseguimos llegar a la 1:30 al Alto La Paz, allí unos hermanos de la Iglesia “El Buen Pastor” con la que íbamos a estar participando la primera semana nos esperaban. Montamos en un coche y nos transportaron a la casa en la que íbamos a estar alojados.

Con un buen mate de Coca y una sopita de pollo comenzó la experiencia misionera, y fue total. Sinceramente amo y disfruto el estar en una casa que no tiene puerta y durmiendo en el suelo. Cada día una persona nos traía la comida y verdaderamente disfrutamos mucho el tiempo allí. Fue de mucha bendición y crecimiento espiritual.

La primera noche pudimos compartir en la iglesia con una célula de jóvenes y ocurrió algo que nunca me imaginé: Dios me utilizó en la intercesión. Recordé a mi tía Rosa en aquel momento y al grupo de intercesoras de mi Iglesia y ¡Wow! Vi la intercesión como nunca antes la había visto. Realmente, en esta cruzada hemos orado muchísimo y también he podido aprender y ver el poder que tiene la oración, incluso en los pequeños detallitos que le pedía y Dios me regalaba.

Esa primera semana estuvimos compartiendo a las tardes con los jóvenes de esta iglesia hasta que llegó el viernes, la reunión de jóvenes. No sabíamos que estábamos encargados de la enseñanza y al terminar la alabanza, nos invitaron a tomar el lugar. Así de sorpresa la líder del equipo se me acercó y me invitó a ocuparme de la predicación. Siempre hay que tener algo preparado. Salí adelante y compartí acerca de la capacidad espiritual de los niños, adolescentes y jóvenes. Mi tema favorito, por eso King’s Kids es mi ministerio.

 

El fin de semana, hasta el martes, estuvimos encargados de compartir en el retiro de jóvenes de esa iglesia. Tuve el privilegio de dar dos talleres: El primero acerca de salvación y el segundo acerca de cómo escuchar al voz de Dios. Fue un tiempo muy especial porque estaba malo de la tripa por algo que me había sentado mal, pero aún así con mis pocas fuerzas, creí en Isaías 40:31.

Pero los que confían en él renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.

Al terminar el retiro se me acercó uno de los líderes de jóvenes y me dijo algo que ya me habían dicho algunos jóvenes: Que mi sola presencia allí, mi forma de hablar, de moverme y de tratarles había llevado a muchos jóvenes a querer vivir un cristianismo más radical. A orar y leer más la Biblia y a tener una relación con Dios más íntima. Me llevo a muchos de estos jóvenes en mi corazón.

 

El cansancio que teníamos encima era agotador, y nunca mejor dicho. Sin embargo, al día siguiente, me despertaron a las 7:07 de la mañana y me expresaron que a las 8:00 teníamos que ir a un colegio a hablar a un grupo de niños. De nuevo, Isaías 40:31.

Esto sinceramente lo digo para la gloria de Dios, porque yo sin él no soy nada. Creo sinceramente que el secreto de que hayan visto esto ha estado en que mi relación personal con Dios y mis tiempos de devocional han crecido considerablemente y eso se ha visto reflejado en el exterior. Por lo tanto, reflejar a Jesús y llevar a la gente a Dios solo con nuestra persona es algo que está al alcance de todos ¡Ánimo!

 

SIGUE LEYENDO CÓMO FUE LA SEGUNDA SEMANA AQUÍ

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