Dios invita, Dios paga

Debido al camino, por el que Dios me está llamando a caminar; el cual ahora amo con todo mi corazón, a pesar de haber pedido a Dios desde pequeñito, que justo no me llamara a lo que me ha encomendado, estoy rodeado de gente y una inmensidad de historias, sobre el escuchar la voz de Dios y obedecerla sin sentido y especialmente, sin dinero.

Tranquilo, que en este post, no voy a pedir apoyo económico, puedes seguir leyendo sin preocuparte. ¬¬

Dios invita, Dios paga

Y es que como muchos sabéis, hace 1 año y 5 meses, obedecí a Dios en algo verdaderamente loco e imposible para mi. Comprendí la aventura de pedir apoyo financiero para irme a realizar un seminario misionero a Chile y Bolivia para después traerlo a España. Recuerdo como Dios, duplicó la cantidad que necesitaba.

Mi fe aumentó. Mi límite de “lo que es imposible” se extendió. Sin embargo, yo pensaba (y esperaba) que fuera un acontecimiento puntual.

Hace 8 meses, Dios sin embargo, volvió a instarme a buscar apoyo para asistir a una conferencia internacional en Costa de Marfil. A pesar de ya haber vivido, el milagro y saber que era posible, no tenía ninguna esperanza, de que lo volvería a conseguir. No obstante, Dios volvió a sorprenderme y superarme, y conseguí el apoyo, en un tiempo récord.

Dos fuertes testimonios acerca de milagros y de la dependencia de Dios, que son fáciles de ver y creer cuando le ocurren a otra persona, pero que vivirlos personalmente, te rompe todos los esquemas.

Cuento esto porque esta Semana Santa, mi hermano y yo hemos sido invitados a una iglesia en Mallorca que anhela el método de discipulado de King’s Kids que estamos aplicando en nuestra iglesia. La fecha se acerca, y hasta ahora que lo estás leyendo, esto lo sabían 6 personas contadas.

Hace muy poco que habíamos confirmado el viaje, ya que sentí de parte de Dios que debíamos ir, pero los billetes no estaban comprados y no sabía el costo. A esto, se sumó un dilema que comenzó tanto en mi mente como con algunas personas, de si debía cubrirlo con mi dinero o buscar apoyadores para el viaje.

Y es que en España, no existe AÚN esa mentalidad, que poco a poco, estoy entendiendo, aprendiendo y profundizando. Esa mentalidad, de que la persona que va, es un representante de las demás. De que todos podemos aportar algo: palabras de ánimo, oraciones, profecías, intercesión, ayuno y ofrendas.

Sin embargo, cuando piensas en un misionero en África, en una tribu no alcanzada del Amazonas o en una etnia con religiones ancestrales en Asia, es más fácil, el entender ofrendarle y bendecirle económicamente, y eso está genial.

Pero por lo que a mi y a mi llamado respecta, quiero enfatizar, que Europa, a pesar de ser posiblemente, el continente más rico, está dentro de la ventana 10/40 y aunque no exista persecución física o limitaciones sobre la libertad de expresión, tenemos un muy bajo porcentaje de cristianos protestantes.

Y hasta que no se entienda, que tener un llamado a Suiza, Finlandia, Alemania o España, es igual de digno, necesario y con más necesidad de ofrendar, no va a llegarnos el avivamiento o la transformación. (Conozco un matrimonio en Suiza con 4 hijos, que necesitan un apoyo económico de 7.000€ mensuales, para vivir justos. Aunque esto te rompa los esquemas, Dios no les está haciendo vivir con lo justo. Como me encanta esto.)

España es un país dentro de la ventana 10/40. España es un país con un 1% de cristianos evangélicos. España es un país con mucha necesidad de misioneros (Y aquí se incluyen misioneros españoles con llamado a España).

¿Lo entiendes?

Cuento esto, porque en mi mente y en la de otras personas, el irse en Semana Santa a Mallorca (que para quien no lo sepa es una isla del mediterráneo), bajo ningún concepto, es motivo para ofrendar. Habría que tener mucha cara, para pedir apoyo para ir a un lugar así. ¿Tengo razón? Si piensas que si, es que no has entendido nada. 

Pero este debate me hacía retenerme en el hecho de pedir apoyo y la fecha se acercaba, y los billetes subían de precio. Tenía una cifra en mi cabeza y estaba tranquilo confiando en Dios.

Hace justo una semana sobre estas horas, me habló una persona joven, de otro país, diciendome que había sentido de parte de Dios darme una ofrenda. Personalmente, y aplicando el sentido común, no esperaba que fuera una cifra muy elevada, a parte de que no había pedido nada en concreto para nada en concreto.

Para mi sorpresa, me ofrendó la cantidad que yo tenía en mi mente que me costaría este viaje. Sin pedirlo. Ni un céntimo más, ni un céntimo menos.

A parte de las decenas de enseñanzas, que se pueden sacar de esto, creo que la más importante en este caso en particular, fue que Dios quiere romper nuestros esquemas. A cada uno de nosotros, uno diferente.

Pregunta a Dios qué esquema quiere romperte a ti con esta historia.

Si alguien en España, te invita a tomar un café, o te invita a comer, está dando por hecho que él paga el café o la comida. De la misma forma, si Dios invita, Dios paga. Ahora bien, para que no se mal entienda esto, para que tu amigo te invite a comer, tu tienes que dar el paso y hacer el “esfuerzo” de ir a comer con él.

En las tres ocasiones, Dios a través de personas me ha hecho llegar el dinero, DESPUÉS DE YO HABER CONFIRMADO MI ASISTENCIA sin tener ningún medio para ir. Después de la obediencia y con la fe en la dependencia de Dios, ocurre el milagro. Y créeme, que esto es muy difícil, muy probablemente, la forma más difícil de llevar a cabo lo que Dios te mande (Lo digo para honrar a los misioneros que tienen esto como estilo de vida, y no me incluyo, ¡todos mis respetos!).

Nuestra parte, como la de Pedro, es atrevernos a bajar del barco en medio de una tormenta. Dios hace el milagro de que puedas caminar sobre el agua después. Pero para caminar, hay que atreverse a bajar del barco, hay que dar pasos de fe antes de ver el milagro.

Y todo esto lo cuento, para la gloria y honra de Dios, para bendecir y romper esquemas.

Ninguna excusa es valida, si eres pobre o rico, de un país del primer mundo o del tercero, para Dios es más fácil conseguir 1 millón de euros, que un corazón dispuesto a servirle.

Por supuestísimo que no es la forma a la que Dios llama a todo el mundo, sobre cómo “financiar” su ministerio pero definitivamente, es la forma en la que ahora ya si, con este milagro, Dios me está llamando a vivir.

2 comentarios sobre “Dios invita, Dios paga

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