Los “tres” grados de fe

Éste pasado sábado tuve la oportunidad de estar compartiendo en la iglesia de SION en Barakaldo. Me encantó conocer a tanta gente que leéis el blog y os gusta. De verdad, gracias por todas las palabras de ánimo y cariño que me distéis.

Para los que no pudisteis estar, me gustaría compartir aquí el contenido del mensaje. ¡También podéis escucharlo!


Los tres grados de fe

En los evangelios nos encontrarnos con tres personajes (entre otros muchos) pero de los cuales podemos distinguir tres grados de fe, que siguen viéndose presentes hoy en día

El primer personaje es el leproso:

Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.

Marcos 1:40-43

El primer grado de fe es aquel en el que pides a Dios que sea Él quien te toque y de ésta manera, sentirlo y recibir todo lo que Él tiene para dar. En este punto se encuentran las personas qué le dicen a Dios: ven y tócame.

El segundo personaje con el que nos encontramos es la mujer con el flujo de sangre.

Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

Marcos 5:25-30

En el segundo grado de fe están las personas conscientes de que si ellas van a Jesús, van a encontrarse con Él. Conscientes de que no es una condicional de Jesús, o de si Él viene y me toca, sino que yo tengo la capacidad de acercarme a Jesús.

Por último, nos encontramos la fe del centurión.

Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

Mateo 8:5-10

A este grado de fe pertenecen aquellos que empujan el techo de fe de toda una generación, de los discípulos de alrededor, de la gente de su época y de las futuras generaciones. Fe que contagia. Fe que lleva a otros a tener más fe. Gente que vive milagros, un estilo de vida que lleva a otros a crecer espiritualmente.

Dios viene al punto de fe que nosotros tengamos, al techo que nosotros le pongamos. Nuestra identidad va a estar definida por nuestro grado de fe.


Sin embargo, existe un cuarto nivel de fe.

En el libro de Marcos está escrito en tres ocasiones como Jesús dice a sus discípulos y personas cercanas que moriría, y resucitaría al tercer día. Marcos 8:31, Marcos 9:31, Marcos 10:32-34.

Ahora bien, tres días después de la muerte de Jesús, nos encontramos a Maria Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé ir camino a la tumba a embalsamar el cuerpo de Jesús. De hecho, de camino a la tumba, se hacen preguntas como ¿quien nos moverá la piedra? Marcos 16:1-4

Siete de sus discípulos, se fueron a pescar de noche al mar, Juan 21:2-4. Otros dos estaban tristes caminando hacia Emaús. Lucas 24:13,17. Pero Jesús había dicho claramente que les esperaba en Galilea. Marcos 16:4-7.

¿Por que volvemos a la tumba? ¿Por que volvemos a pescar al mar? ¿a lo que es normal? ¿a lo que es seguro? ¿cuando El dijo que no iba a estar allí?

¿Por qué cuando sabemos que no vamos a encontrar a Jesús en lo cotidiano, seguimos yendo allí a buscarlo? ¿Por qué cuando Él nos dice que las bendiciones van a estar en otro sitio, volvemos a nuestra comodidad y a lo que conocemos; a la normalidad?

Y esto no son preguntas que yo vaya a responderte. No son preguntas que yo quiera saber responder porque busco con pasión cada día el ser una persona que va a Galilea directamente.

Que bonito sería leer: Y al tercer día, los discípulos, las dos Marías y Salomé se dirigieron directamente a Galilea a encontrarse con Jesús. ¡Que en la historia de tu vida, se lea algo así!

Este cuarto grado de fe es la fe de lo imposible. La fe de lo improbable. La fe de obedecer a Dios en lo que no se ve y no tiene sentido. La fe de buscar lo que Dios te habló. Pero la clave es buscar diariamente con esa pasión.

Ahora bien, ¿Que hay en galilea? ¿A que lleva este cuarto grado de fe que no llevaban los demás? ¿Que fue, lo que se encontraron en Galilea?

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

Marcos 16:15

Recibieron la gran comisión.

¡Escúchame! Dios clama, para que no pierdas el tiempo en ir a la tumba. Dios clama porque no seas como el pueblo de Israel que al salir de Egipto, un trayecto que podían haber hecho en 6-11 meses, les costó 40 años y se perdiera toda esa generación. No nos lo podemos permitir, ¡escúchame! Dios te está esperando en Galilea con impaciencia, porque anhela usarte para la comisión que te creo.

Es para personas valientes, porque Jesús dijo VE pero nunca dijo VUELVE. Es un camino de ida, un billete solamente de ida.

Ahora, algo que duele realmente a mi corazón es ver cómo nuestra generación, estamos poniendo nuestra identidad en la fama, en los seguidores de las redes sociales, en nuestra influencia y en el ser vistos. Y lo peor de todo, es ver cómo jóvenes cristianos con influencia están confundiendo sobre lo que es importante:

Él debe tener cada vez más importancia, y yo tenerla menos.

Juan 3:30 (TLA)

Zaqueo era rico y tenia respeto de mucha gente. Como era bajito, al pasar Jesús, tuvo que dar saltos para poder verlo: 1 segundo, otro segundo, otro. En este momento, Zaqueo tenía dos opciones, o seguir viendo a Jesús muy poco, o humillarse y perder su fama e influencia subiendo a un árbol.

Zaqueo eligió la segunda opción, y Jesús acabó cenando en su casa. No obstante, yo hoy veo, como un gran número de jóvenes cristianos, prefieren ver a Jesús 1 segundo, y bajo ningún concepto, perder su estatus.

Cuando te humillas, y el humillarse es una actitud del corazón; no me valen tampoco, actos humildes o frases humildes; cuando eres humilde de corazón Jesús te ve y cena contigo. El sacrificio vale la vida.

Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; éstos recibirán mayor condenación.

Lucas 20:46-47

¡TU IDENTIDAD ESTÁ PUESTA EN TU GRADO DE FE!

Recuerda que puedes escuchar la predicación entera aquí:

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