No conozco a Dios

Esta es la conclusión a la que he llegado después de pasar por mi último proceso personal: No conozco a Dios.

Todo lo que he leído, escuchado y recibido me ha llevado siempre en este último tiempo a plantearme la misma pregunta ¿Conozco realmente a Dios? Y en esta búsqueda personal de la respuesta, no me he visto con la autoridad de escribir nada; no era un tiempo de dar, sino de recibir. No tenía nada que decir, y el objetivo de este blog no es conseguir visitas, sino bendecir, así que no iba a ser falso. Esta es la razón de estos 4 meses sin publicaciones.

Pero ahora, con lágrimas en los ojos y un corazón destrozado, voy a escribir la que posiblemente sea, mi entrada más personal:

no-conozco-a-dios

Si quieres destruir una economía, inunda el mercado con billetes falsos.

Anónimo

¿Conocemos realmente a Dios? La forma en la que Satanás puede destruir a la iglesia, es inundándola de personas que creen ser cristianas.

Reflexiona en esto: Descubrimos que Jesús se mezcla “con frecuencia” en conflictos, la mayoría originados por él, y cada uno de estos enfrentamientos es con personas muy religiosas. Ningún encontronazo hostil involucra a un “pagano” (solamente al final cuando los soldados romanos lo arrestan). El caso es que todos los detractores de Jesús son personas a las que consideraríamos sumamente dedicadas a practicar bien la religión. Sin duda, ellos también lo creían así. Suponer que no podríamos estar igual de atontados por la religión sería un tanto arrogante de nuestra parte.

Por lo tanto, tras esta reflexión, nos cuesta responder un poco más a la peligrosa pregunta ¿Conozco realmente a Dios?

Y es que ni los viajes, ni las bendiciones, ni el ir de misiones, ni los regalos, ni las predicaciones, ni las alabanzas, ni las conversaciones con las personas, nada de esto nos hace conocer a Dios. Lo he probado todo y nada de eso me da hambre de verdad por sumergirme en la peligrosa aventura de conocer realmente a Dios y ser llamado su amigo.

Pero parece que la clave es simple: El devocional. Sin embargo, a pesar de todo lo bueno que pueda pasarnos, ¿Por qué actuamos así? ¿Por qué en vez de acercarnos, nos alejamos incluso no queriéndolo?  ¿Por qué no tenemos hambre de Dios? ¿Por qué preferimos alimentar a la carne que al espíritu?

¿Por qué nuestras emociones ganan siempre a nuestras decisiones?

Y parece que la respuesta es que en el reino de Dios, cuanto más comes, más hambre tienes, y por tanto, cuanto menos comes, menos hambre tienes. Y esto es una espada de doble filo, porque se aplica tanto a la carne como al espíritu.

Vuelve a leer el párrafo anterior e intenta entender bien lo que estoy diciendo.

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Yo quiero partir desde el punto de que no conozco a Jesús. Estoy a cero. Y ahora comienza la búsqueda; la aventura y peligrosa experiencia de que quiero conocer a la persona que más gente cree que conoce y menos personas han llegado a conocer de la historia.

Y es que creo firmemente, que si alguien llega a conocer realmente a Jesús; su vida tiene que ser tan influyente a través de los frutos del Espíritu que debe transformar su comunidad. Y ser sencilla y fácilmente una persona trascendental para la historia de la humanidad.

Y no comienzo la aventura de conocer a Jesús con ninguno de esos objetivos, sino por la ya insoportable necesidad de tener una íntima relación y amistad con él. Empiezan a ser insoportables las ganas que tengo de conocerle realmente y de matar al veneno de la religión (entendiendo ésta como la falsa ilusión de conocer a Dios, y realmente no hacerlo). NINGUNO ESTAMOS LIBRES DE NO CAÉR EN ESTA CEGUERA. Por favor, no leas esto como si estuvieras viendo a las azafatas de un vuelo explicando lo que hacer en caso de emergencia. Léelo con el verdadero cuestionamiento de que esto pueda estar pasándote, como lo he hecho yo. Estamos hablando de algo peligroso de lo que ninguno nos libramos (1 Juan 4:1-3, 6).

Sigo llegando a la conclusión de que no conozco a Dios lo más mínimo. Porque si le conociera, aborrecería tantísimo el pecado y entendería lo que significa espiritualmente que lo haga, tanto para el enemigo como para Dios, que a la hora de tomar la decisión de si hacerlo o no, sería algo realmente sencillo.

Por otra parte, si realmente conociera a Dios, tendría tantas ganas y necesidad de llenarme de él, que muchas o la mayoría de tentaciones que me vienen, no las tendría; porque sencillamente son respuesta a la entrada que les he dado a través de mis ojos y oídos; y que si mi corazón estaría realmente en Dios, no hubieran ni siquiera accedido a mi.

Encontrándome ante la toma de la decisión más arriesgada y auténtica de mi vida, escribo esto, esperando ser el corazón radical que viva en la práctica las tres simples frases de la oración de fe.

Creo que Jesús es Dios.

Creo que Jesús murió en la cruz por mi y perdonó mis pecados.

Quiero seguirle.

6 comentarios sobre “No conozco a Dios

  1. Marcos, es muy buena y estoy deacuerdo con tus palabras , creo que definen exactamente la lucha que tenemos , pero también nos retan , conocer a Dios es un gran reto, yo estoy en esa busqueda al igual que tú y espero que muchos más, también he llegado a la conclusión de que no lo conocemos porque no entendemos el significado de la cruz, sabemos la historia pero no nos ha llegado a impactar , pensamos lo típico y nos toca en cierto modo ese dolor pero como no lo hemos vivido, claro que no entenderemos ese dolor nunca porque moriríamos, pero sigo llegando a la conclusión de que hasta que no entendamos su significado no podremos vivir vidas conforme a su corazón , que transformen como tú dices el entorno, conocer a Dios no es fácil siempre que quieres hacerlo vienen tentaciones, pruebas pero me parece increible tu corazón, el deseo de querer conocerlo hasta tal punto de odiar el pecado como èl porque eso no es fácil animo y gracias por expresar y derramar tu corazón, sabes Dios está viendo ese deseonde conocerle y créeme veras cosas increibles que te ayudarán porque tú ya estás dando un paso de fe y como dice su palabra Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros, ese deseo de tú corazón es puesto por Dios mismo y ese no tardará mucho tiempo en ser no pero un día se convertirá en si para ambos.

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    1. Gracias por las palabras!! La verdad es que es dificil, pero debemos seguir levantándonos de los fracasos y seguir caminando hacia adelante. Que Dios te bendiga mucho y siga cumpliendo sus planes en ti!

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