No tengo grupo de jóvenes

La semana pasada hablamos acerca de los grupos de jóvenes de las iglesias, si estaban en el corazón de Dios, o eran antibíblicos. Me gustaría continuar un poquito más con este tema ya que últimamente he tenido la oportunidad de compartir tiempo con muchos jóvenes alrededor del país vasco y otras partes de España y en muchas conversaciones surge una frase: “Es que mi iglesia no tiene grupo de jóvenes”. Es curioso (y gracioso) como esta frase suele ir precedida por: “El grupo de jóvenes de Haro es demasiado guay, me gustaría vivir allí”.

NOTA: A pesar de que el POST hable de los grupos de jóvenes se puede extrapolar a la situación que estés viviendo.

No tengo grupo de jóvenes

Y digo que me parece curioso y gracioso porque Haro es un pueblo de 13.000 habitantes al que llegué a vivir hace ya como siete años. Recuerdo años atrás cuando me miraba y lo único que veía era un joven de 14, 15, 16 años (que mañana cumple 22 \o/) y era el único de la iglesia; con ciudades grandes cerca como Vitoria y Logroño con iglesias grandes y grupos de jóvenes bien formados.

En cambio yo, yo había ido a parar a un pueblito de la comunidad autónoma más pequeña de España. A una iglesia que estaba naciendo y sin ningún joven. En este punto realmente había dos caminos a seguir. El primero, fácil y el que la gran mayoría escogen, era dejar la iglesia, buscar amigos e intentar integrarme en la juventud de ese pueblo. La segunda opción era quedarme en la iglesia.

Espera un momento… creo que existía una tercera opción: Ser como Nehemias.

¡Bendito hombre de Dios! Resumiendo su vida: él era copero del rey en la ciudad de Susa. Vivía muy bien y no tenía ninguna necesidad de cambiar de vida. Escuchó acerca del problema que estaba sufriendo Jerusalén. Vio la carencia de esa ciudad y sin ninguna necesidad, ni Palabra de Dios, lo dejó todo, fue allí y cambió el presente de Jerusalén.

Me gustaría remarcar dos cosas: Él NO tenía ninguna obligación ni necesidad de moverse de su lugar y meterse en ese enrollo, y tampoco había recibido una Palabra de parte de Dios de que él debía hacerlo. Sin embargo, este hombre, no se conformó con la carencia que sufría Jerusalén, sino que se puso manos a la obra, motivó a la poca gente que tenía a su alrededor y cambió la situación de esa ciudad.

¿Sabes por donde voy verdad?

Muchos me dicen: Es que vuestro grupo de jóvenes es grande, hacéis cosas muy divertidas, os lo pasáis my bien, sois muy amigos, formáis un equipo genial, tenéis actividades todas las semanas, quedáis para hacer otras actividades a parte, siempre os veo por instastories, tenéis unos líderes de jóvenes muy buenos, en definitiva, siento “envidia sana” de vuestro grupo de jóvenes.

PERO… hace cuatro años básicamente yo era el único joven, e invite a 3 preadolescentes y 3 jóvenes mucho mayores que yo a que vinieran. He de admitir que las reuniones eran aburridísimas, malas, largas… un desastre. Lo que en Chile se llamaría “fome” (Esta palabra lo describiría muy bien).

Recuerdo que los objetivos eran: crear amistad entre los jóvenes (porque no teníamos), intentar quedar dos o tres veces al mes, tener a alguien que tocara algún instrumento (porque la alabanza era música del móvil), llegar a ser 10 personas… Y de esto hace solo 4 años.

En conclusión queridx amigx: ¡SÉ COMO NEHEMÍAS!

No tienes ninguna obligación ni necesidad de moverte de tu lugar y meterte en ese enrollo, y quizá tampoco has recibido una Palabra de parte de Dios de que debes hacerlo. Sin embargo, no te conformes con la carencia que sufre tu iglesia, ponte manos a la obra, motiva a la poca gente que tienes a tu alrededor y en poco tiempo cambiarás la situación de tu iglesia. PROACTIVIDAD es lo que necesita la iglesia de este siglo.

Y para reforzar un poquito más esta idea, me gustaría compartiros un fragmento que me envió mi amiga Rut, que describe perfectamente lo que intento transmitir:

Todos deberíamos preguntarnos que hubiese sido de la historia si cada uno de nosotros hubiese dicho “eso no es para mí”.

Dios no está buscando personas que digan “eso no es para mí, eso es para otros”. Piensa por un minuto que hubiese sido de nuestra historia si  Abraham, si Moisés, si Pablo hubiesen dicho “lo siento Dios, eso no es para mí”. Piénsalo.

Para nada quiero hacer comparaciones, pero lo que si tenemos en común, Abraham, Moisés, Pablo, tú y yo, es que Dios nos ESCOGIÓ. Porque muchos son los llamados y pocos los ESCOGIDOS.

Dios nos escogió para una misión concreta, para destacar, para ser diferentes al resto, para cumplir su propósito en nosotros. Dios tiene una misión para ti, tal vez una misión que ni el mismísimo Abraham, ni Moisés, ni Pablo serían capaces de hacer porque DIOS TE ESCOGIÓ A TI.

Rut Monje Ferreira

¡COMIENZA UN GRUPO DE JÓVENES! ¡CAMBIA TÚ LAS NECESIDADES QUE VEAS!

Va a ser difícil, te lo aseguro. Desmotivante y todo lo que tu quieras. Los comienzos siempre son difíciles. Invita a otras iglesias a que vayan a la tuya, pide ayuda a otros líderes de jóvenes que tengas cerca, capacítate, prepárate, aprende (es decir, ve a King’s Kids este verano, ^_^) y… ¡Ánimo! Si yo lo conseguí, tú también puedes hacerlo.

Donde veas necesidad, ¡ve y cámbiala tú!

Pd.: Espero la invitación a tu nuevo grupo de jóvenes 😉

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